Lo esperaban de regreso este martes 18 de agosto, después que terminara su turno de trabajo. Sin embargo, el destino cambió abruptamente los planes.
Álvaro Pulido Fajardo, ingeniero de minas, riohachero de 44 años, falleció de manera repentina este sábado 15 de agosto en Arauca, ciudad donde se encontraba laborando lejos de su familia y de la tierra a la que esperaba volver en pocos días.
Su cuerpo fue encontrado sobre el andén de un establecimiento de salud ubicado en la carrera 20 entre calles 16 y 17, en pleno centro de Arauca. Transeúntes que observaron al hombre tendido dieron aviso a las autoridades, que posteriormente llegaron al lugar, acordonaron el sector y comenzaron las diligencias correspondientes.
De manera preliminar, se conoció que el profesional guajiro habría sufrido un infarto que terminó con su vida de manera inesperada. Las autoridades encontraron entre sus pertenencias medicamentos y órdenes médicas relacionadas con tratamientos que debía realizar durante estos días, algunos documentos fechados durante la presente semana.
Una noticia que golpeó a sus compañeros de colegio
La muerte de Álvaro comenzó rápidamente a conocerse en Riohacha, especialmente entre quienes compartieron con él sus años de formación en la Institución Educativa Divina Pastora, de donde era egresado de la promoción de 1998. Para sus antiguos compañeros, la noticia produjo incredulidad y tristeza.
Quienes lo conocieron guardan el recuerdo de un hombre cercano, espontáneo y profundamente alegre. “Era muy alegre, gran persona, buen profesional, hincha del Junior y amante del baloncesto”, expresaron algunos de sus compañeros de promoción al recordar a quien compartió con ellos una etapa importante de sus vidas.
Detrás del ingeniero de minas y del profesional que había llevado su trabajo hasta Arauca estaba también el amigo de colegio, el aficionado al deporte y el guajiro que mantenía presente a Riohacha aun cuando sus responsabilidades laborales lo obligaban a permanecer lejos de casa.
El martes debía regresar a su amada Riohacha
La circunstancia que rodea su fallecimiento hace todavía más doloroso el momento para familiares y amigos. Álvaro tenía previsto regresar el próximo martes a su amada Riohacha, después de culminar el turno laboral que cumplía en Arauca.
Ese regreso ocurrirá ahora bajo circunstancias que nadie imaginó. Volverá a La Guajira para recibir el último adiós de sus familiares, amigos, compañeros de promoción y de quienes coincidieron con él durante sus años de vida personal y profesional.
La inspección y levantamiento del cuerpo estuvo a cargo de personal de la Sijín de la Policía Nacional. Posteriormente fue dejado a disposición de Medicina Legal para los procedimientos correspondientes antes de avanzar en su traslado hacia La Guajira.
Riohacha espera ahora para despedirlo
A sus 44 años, Pulido Fajardo había construido una carrera como ingeniero de minas y se encontraba trabajando en Arauca. Su muerte inesperada deja preguntas, recuerdos y una ausencia difícil de asimilar para quienes apenas contaban los días para volver a verlo.
Hoy, sus antiguos compañeros evocan anécdotas, su alegría y aquellas pasiones sencillas que también hablaban de su personalidad: el Junior de Barranquilla, el baloncesto y la amistad cultivada desde los años de colegio.
Álvaro salió de Riohacha para cumplir con su trabajo y tenía fecha para volver. La vida dispuso un regreso distinto. Esta vez llegará para quedarse para siempre en la memoria de quienes lo quisieron y para recibir, en su tierra guajira, ese último abrazo que su familia y sus amigos nunca pensaron tener que darle tan pronto.

