Más de 400 estudiantes y docentes participaron en actividades que unieron prevención, bienestar emocional y saberes propios de la cultura wayuu
La salud mental de niños, jóvenes y docentes de la Alta Guajira fue abordada desde una perspectiva cercana a la cultura wayuu durante una actividad desarrollada en la Institución Educativa Internado Rural Villa Fátima, donde más de 400 participantes hicieron parte de espacios pedagógicos orientados a la prevención, el autocuidado y la expresión de las emociones.
La iniciativa fue liderada por Dusakawi EPSI, cuyo equipo de salud mental trabajó con herramientas adaptadas a la cosmovisión wayuu, buscando que los contenidos pudieran conectarse con prácticas, relatos y formas de comunicación propias de la comunidad.

Uno de los espacios centrales fue “Tejiendo Emociones: Hilos de Vida”, actividad que incorporó el mito de Walekerü y el valor de la buena palabra para invitar a los estudiantes a reconocer lo que sienten, expresarlo de manera adecuada y entender la importancia de buscar apoyo cuando enfrentan situaciones que afectan su bienestar emocional.
Cultura y prevención se encontraron en el aula

Durante el encuentro también se desarrolló “Mi cuerpo, mi territorio sagrado”, una dinámica enfocada en el reconocimiento del cuerpo, el respeto propio y la prevención de situaciones que puedan vulnerar a niños, niñas y adolescentes.
A esto se sumó el “Semáforo de Riesgos”, herramienta utilizada para conversar con los jóvenes sobre violencias basadas en género, consumo de sustancias psicoactivas y toma de decisiones. La actividad permitió trabajar estos temas desde ejemplos cotidianos y desde la posibilidad de identificar señales de alerta antes de que una situación se convierta en un problema mayor.
El diálogo intergeneracional también hizo parte del proceso. La orientación de los mayores y el papel de la familia fueron presentados como elementos importantes para acompañar a los jóvenes y promover entornos de cuidado dentro de la comunidad.
Más de 400 estudiantes y docentes participaron

La participación de más de 400 estudiantes y docentes permitió que la actividad tuviera un alcance amplio dentro de la institución educativa. La propuesta no se limitó a entregar información, sino que buscó generar conversación, confianza y herramientas para que los participantes puedan reconocer emociones, hablar de ellas y pedir ayuda cuando sea necesario.
Dusakawi EPSI señaló que este tipo de acciones hacen parte de su apuesta por llevar atención en salud con pertinencia cultural, teniendo en cuenta las particularidades de las comunidades wayuu de la Alta Guajira.
El reto ahora será que estos aprendizajes trasciendan el espacio de la actividad y continúen presentes en las familias, las aulas y los entornos comunitarios, especialmente en temas donde la prevención y la escucha pueden marcar una diferencia en la vida de niños y jóvenes.
En ese sentido, la institución destacó a la familia, la comunidad y la orientación de los mayores como actores esenciales para proteger la vida, acompañar emocionalmente a los jóvenes y promover decisiones más conscientes frente a situaciones de riesgo.

