El dolor y la indignación embargan a una familia riohachera tras la muerte de Brayan Smith Mejía Llinás, un joven de 23 años, natural de la capital guajira, quien perdió la vida en un hecho de intolerancia ocurrido en la ciudad de Bogotá.
Brayan, barbero de oficio, había decidido salir de su tierra natal luego de que un tío suyo fuera asesinado, buscando en la capital del país una oportunidad para trabajar y salir adelante. En Bogotá se desempeñaba como empleado y llevaba poco más de dos años construyendo su camino lejos de casa, con la esperanza de un futuro mejor para él y su familia.
Sin embargo, la tragedia tocó a su puerta en el barrio Kennedy, donde residía. De acuerdo con la información conocida, un hombre y una mujer llegaron hasta su lugar de domicilio reclamando la supuesta pérdida de un teléfono celular. En medio de la discusión y en un acto de intolerancia, el hombre le propinó una puñalada en la región ocular izquierda.
Gravemente herido, Brayan fue trasladado de inmediato a un centro asistencial, donde luchó por su vida durante varias horas. Pese a los esfuerzos médicos, falleció a causa de la gravedad de la lesión, dejando un profundo vacío entre sus seres queridos.
Brayan era el mayor de siete hermanos y no tenía hijos. Sus familiares lo recuerdan como un joven trabajador, noble y lleno de sueños, cuya vida fue apagada de manera injusta. Hoy, desde Riohacha, su familia eleva un clamor de justicia y exige que este hecho no quede en la impunidad.
La muerte de Brayan se suma a las historias que duelen y que evidencian cómo la intolerancia sigue cobrando vidas, dejando familias rotas y comunidades marcadas por la violencia.

