Cada 16 de diciembre, con el rezo colectivo, inicia en el mundo la Novena de Aguinaldos, una tradición profundamente arraigada que en La Guajira se vive con un significado especial, convirtiéndose en un espacio de fe, encuentro y convivencia comunitaria.
Un origen que trascendió el tiempo

La Novena de Aguinaldos tiene su origen en el siglo XVIII, cuando el fraile franciscano Fernando de Jesús Larrea, por encargo de Clemencia de Caycedo, redactó las oraciones destinadas a preparar espiritualmente a las familias para el nacimiento del Niño Jesús.
Posteriormente, en el siglo XIX, la religiosa María Ignacia enriqueció estos textos al incorporar los tradicionales gozos, que hoy representan el momento más alegre y participativo de cada jornada de rezo.
Así se vive la Novena en La Guajira
En el departamento, la Novena no solo se reza: se comparte. En patios, calles, rancherías y barrios, familias y vecinos se reúnen al caer la tarde para encender velitas, entonar villancicos y compartir alimentos típicos de la temporada.

En el Distrito y todos los municipios de La Guajira podría decirse, que las novenas suelen organizarse de manera comunitaria, y en muchos hogares rotan de casa en casa. En comunidades wayuu, esta tradición se integra respetuosamente con prácticas culturales propias, fortaleciendo el valor del encuentro familiar y comunitario.
Más que una tradición religiosa
Para los guajiros, la Novena de Aguinaldos representa un tiempo de reconciliación, solidaridad y esperanza. Es una oportunidad para reencontrarse, compartir y fortalecer los lazos entre vecinos, en un territorio donde la hospitalidad y el sentido de comunidad siguen siendo pilares fundamentales.

A nueve días de la Navidad, la Novena continúa iluminando los hogares guajiros, recordando que esta celebración se construye desde la unión, la fe y el amor por las tradiciones que identifican a La Guajira.

