Un video del concejal del distrito de Riohacha, Yeiner Osorio Ariza, abrió una fuerte discusión pública sobre el papel que viene cumpliendo el Concejo frente a los graves problemas que golpean a la ciudad. En la grabación, el cabildante advierte que durante dos años y cuatro meses la corporación no ha realizado un solo debate de control político.
La afirmación cae en un momento especialmente delicado para Riohacha. Mientras la ciudad enfrenta hechos de violencia que mantienen preocupada a la ciudadanía, este martes se conoció la aparición de tres personas muertas, un hecho que vuelve a poner sobre la mesa la inseguridad y la necesidad de respuestas institucionales serias.
A esa situación se suma la crisis educativa que hoy se siente en la Troncal del Caribe, donde docentes, autoridades tradicionales y personal administrativo vinculados al contrato de canasta educativa y PAE mantienen una protesta por el no pago de sus salarios. La vía fue bloqueada como medida de presión, mientras los trabajadores exigen que el Distrito cumpla con sus obligaciones.
Una ciudad con problemas y sin debates fuertes

En medio de ese panorama, resulta difícil entender que el Concejo Distrital no haya ejercido debates de control político sobre temas tan sensibles como seguridad, educación, contratación, servicios públicos, movilidad, basuras, salud, espacio público y atención a comunidades.
El control político no es un acto decorativo ni una opción de conveniencia. Es una responsabilidad de los concejales. Para eso fueron elegidos: para citar funcionarios, exigir explicaciones, revisar contratos, pedir informes, cuestionar decisiones y defender a la ciudadanía cuando las respuestas de la administración no llegan.
Si la inseguridad cobra vidas, si los docentes deben tomarse una vía para reclamar pagos, si los barrios siguen esperando soluciones en servicios públicos y si las comunidades denuncian abandono, el Concejo no puede limitarse a sesiones de trámite, discursos suaves o silencios cómodos.
Curules que también tienen aspiraciones
La situación se vuelve todavía más cuestionable porque dentro del Concejo hay dirigentes que ya suenan o se proyectan con aspiraciones políticas mayores, incluso con la intención de llegar algún día a la Alcaldía de Riohacha. Pero antes de pedirle a la ciudad que les entregue el gobierno, deberían mostrar qué han hecho desde la curul que hoy ocupan.
Riohacha no necesita concejales que aparezcan solo en coyunturas políticas. Necesita representantes que incomoden cuando haya que incomodar, que pregunten cuando nadie quiere preguntar y que exijan resultados cuando la ciudadanía está cansada de esperar.
La pregunta es inevitable: ¿cómo puede alguien aspirar a administrar una ciudad si desde el Concejo no ha demostrado capacidad para ejercer vigilancia seria sobre los problemas que hoy la tienen en crisis?
Riohacha exige respuestas
La declaración del concejal Yeiner Osorio Ariza debería provocar una reacción inmediata dentro de la corporación. No basta con reconocer que no se han hecho debates de control político. Ahora corresponde explicar por qué no se hicieron, quiénes guardaron silencio y cuándo van a comenzar a cumplir con esa función.
Riohacha vive momentos difíciles. La inseguridad golpea, la educación reclama, los trabajadores protestan, las comunidades esperan y la ciudadanía observa. En ese contexto, un Concejo sin control político termina pareciéndose más a un espectador de la crisis que a una institución defensora de los intereses de la gente.
La ciudad necesita menos discursos y más debates. Menos aspiraciones personales y más resultados. Menos curules cómodas y más concejales cumpliendo la tarea para la que fueron elegidos.

