Dos accidentes ocurridos con quince meses de diferencia presentan elementos coincidentes: cuatro personas viajaban en cada motocicleta, hubo choques con vehículos de mayor tamaño y las víctimas mortales fueron mujeres, una niña de 10 años y una joven madre wayuu.
El distrito de Riohacha volvió a enfrentar una dolorosa escena vial durante este miércoles 15 de julio de 2026. Una motocicleta en la que se transportaban tres adultos y una bebé colisionó contra un tractocamión en la glorieta Francisco El Hombre, dejando como víctima mortal a Kelis Saray Epieyú, joven madre wayuu natural de Manaure.
La mujer fue auxiliada y trasladada a la Clínica Renacer, donde falleció debido a la gravedad de los traumas. Otras dos personas adultas resultaron lesionadas, entre ellas la abuela de la bebé, quien permanece bajo pronóstico reservado. La menor de brazos, pese a la fuerza del impacto, no presentó heridas de consideración.
El caso recordó otro accidente registrado el domingo 27 de abril de 2025 en Riohacha. En aquella oportunidad, una pareja venezolana viajaba en motocicleta junto con sus dos hijos cuando chocó con un automóvil Toyota Corolla en la calle 19 con carrera 12B. Los cuatro integrantes de la familia resultaron heridos.
En primer caso, una niña murió después de permanecer casi 48 horas hospitalizada

La víctima mortal de aquel hecho fue Nicole de los Ángeles Quiva Ordóñez, de 10 años. La menor fue atendida inicialmente en un centro asistencial y posteriormente remitida a la Unidad de Cuidados Intensivos de la Clínica Renacer, donde murió después de casi 48 horas de esfuerzos médicos.
En el accidente también resultaron lesionados sus padres, Ángel Alberto Quiva Salas y Daniela Ordóñez Perdomo, además de su hermano, Ángel Gericop. De acuerdo con la información conocida en ese momento, el vehículo involucrado era conducido por Deymer Patiño Peñaranda y las autoridades investigaron una presunta omisión de la señal de Pare.
La motocicleta era una NKD negra, de placas MCK-71G, mientras que el automóvil correspondía a un Toyota Corolla gris. El impacto convirtió un desplazamiento familiar en una tragedia que terminó con la muerte de una niña y dejó a sus seres queridos enfrentando las consecuencias físicas y emocionales.
Cuatro ocupantes viajaban en cada una de las motocicletas

Los dos casos presentan una coincidencia que debería llamar la atención de las autoridades y la comunidad: en ambas motocicletas viajaban cuatro personas. En abril de 2025 se movilizaban dos adultos y dos niños; en julio de 2026 iban tres adultos y una lactante, una condición de sobrecupo que incrementa considerablemente el riesgo durante cualquier maniobra o impacto.
Otra similitud está relacionada con las víctimas mortales. En el primer accidente falleció una niña de 10 años, mientras que en el más reciente murió una joven madre wayuu. En ambos hechos, las mujeres fueron trasladadas a la Clínica Renacer, pero las lesiones sufridas terminaron siendo incompatibles con la vida.
Las autoridades deberán determinar con precisión cómo ocurrió el choque registrado en la glorieta Francisco El Hombre, la velocidad de los vehículos, la posición de la motocicleta y las responsabilidades correspondientes.
El sobrecupo aumenta la posibilidad de una tragedia

Es de resaltar, que las motocicletas están diseñadas para el conductor y un acompañante. Llevar tres o cuatro ocupantes afecta el equilibrio, limita la capacidad de reacción, dificulta el frenado y deja a niños y adultos expuestos directamente ante una caída o colisión.
Los dos accidentes ocurrieron en sectores transitados de Riohacha y dejaron familias incompletas. Aunque las circunstancias y posibles responsabilidades deben analizarse por separado, ambos hechos muestran las consecuencias que puede tener movilizar a varias personas en una motocicleta, especialmente cuando entre los pasajeros se encuentran menores de edad.
Quince meses separan la muerte de Nicole de los Ángeles y la de Kelis Saray, pero las similitudes vuelven a generar preocupación. Respetar las señales, evitar el sobrecupo, utilizar casco certificado y conducir con prudencia son decisiones necesarias para impedir que nuevas familias terminen enfrentando una pérdida irreparable.

