La crisis de inseguridad en diferentes municipios de La Guajira ha puesto a la luz pública la gestión de varios alcaldes, quienes según la percepción de la comunidad no han logrado implementar medidas para garantizar la seguridad y reducir hechos de violencia, robos y secuestros.

Alcalde en el ojo de la tormenta por violencia armada y secuestros
La capital indígena de Colombia enfrenta un clima de inseguridad que ha llevado a la población a vivir con miedo. Durante el 2025, se reportaron atentados sicariales en el municipio de Uribia, con muertes a plena luz del día, hechos que se suman a una serie de crímenes que no dejan dormir tranquilos a los uribieros. Además, los secuestros perpetrados en el municipio son un riesgo latente para habitantes y comerciantes.
Estos hechos han incrementado el malestar ciudadano hacia las autoridades locales por la percepción de falta de respuesta y protección, fortaleciendo así la desaprobación hacia el alcalde Jaime Luis Buitrago García, responsable de esta jurisdicción.

Crece la desaprobación por percepción de homicidios y hurtos en el Distrito
En el distrito de Riohacha, la percepción de inseguridad se ha convertido en una de las principales preocupaciones de la ciudadanía. Habitantes de distintos sectores aseguran que los asesinatos y los hurtos son recurrentes, afectando la tranquilidad de los barrios y la confianza en la administración distrital.
La comunidad manifiesta que, aunque se anuncian operativos y estrategias, no se perciben resultados que permitan reducir los hechos violentos ni los delitos contra comerciantes, trabajadores y familias. Esta sensación de inseguridad se refleja especialmente en zonas residenciales y comerciales, donde los robos generan temor constante.
Para muchos ciudadanos, la falta de una presencia permanente de la Policía, sumada a la ausencia de medidas preventivas, ha incrementado la desaprobación hacia la gestión del alcalde. La percepción general es que la violencia y los hurtos siguen avanzando, mientras las soluciones no se reflejan en la vida cotidiana del Distrito, en cabeza de Genaro Redondo Choles.

Violencia y percepción de ausencia de acciones
Maicao, otro de los municipios fronterizos más importantes de La Guajira, concentra un número significativo de hechos violentos. Así lo confirman estadísticas de homicidios, en la que esta localidad aparece entre los principales focos de violencia en el departamento.
Además, atentados con explosivos en la región, como el ocurrido en el peaje Alto Pinto en territorio guajiro, han puesto en alerta a la población, demostrando los riesgos latentes que enfrentan los ciudadanos sin una respuesta que satisfaga a la población por parte de las autoridades municipales encabezada por el alcalde Miguel Felipe Aragón.
La comunidad ha expresado repetidamente que no percibe acciones y planes de seguridad sostenibles que permitan recuperar la tranquilidad en zonas urbanas y rurales.
Otras localidades con menor percepción de inseguridad
Aunque en menor medida que los casos anteriores, municipios como Manaure, Albania, Barrancas, Fonseca y San Juan del Cesar han registrado también problemas relacionados con seguridad y convivencia que afectan la percepción de los ciudadanos sobre la eficacia de sus alcaldes. Las encuestas locales han mostrado que varios funcionarios no cumplen con las expectativas de resultados en estos temas.
Percepción ciudadana: ¿Por qué desaprueban las gestiones?
Los habitantes de La Guajira señalan varias razones que explican su desaprobación entre ellas: Violencia persistente: homicidios, ataques armados y casos de secuestros que generan temor en la comunidad.
También los robos y extorsión: acciones delictivas que afectan especialmente a comerciantes y trabajadores. La falta de planes visibles de seguridad: la población percibe que no hay estrategias para frenar la inseguridad y recuperar la tranquilidad en las calles.
Por último, hablaron de la respuesta lenta ante hechos graves: investigaciones que no avanzan o no generan resultados visibles para las familias afectadas.
La percepción de inseguridad en La Guajira no solo afecta la tranquilidad de los ciudadanos, sino que también se ha traducido en una desaprobación hacia los alcaldes de varios municipios. En particular, Uribia, Riohacha y Maicao son señalados con mayor frecuencia por la ciudadanía como zonas donde la administración local no ha logrado implementar soluciones frente a la violencia, los homicidios, los robos y los secuestros.
Esta situación plantea un reto urgente para las autoridades municipales, quienes necesitan implementar políticas públicas de seguridad más contundentes, mayor presencia de las fuerzas del orden y estrategias de prevención que generen un impacto real en la vida diaria de la comunidad.

