La rutina de un viaje más terminó convirtiéndose en una profunda tragedia para el gremio transportador. Un conductor de un bus afiliado a la empresa Copetran fue hallado sin vida en la noche de este domingo, al interior del camarote del vehículo número 12394, que cubría la ruta Bogotá–Maicao.
La víctima fue identificada como César Clavijo, oriundo de Bucaramanga, ampliamente conocido entre sus compañeros como “Care e Piña”, un hombre apreciado en el gremio por su compañerismo y trayectoria en las carreteras del país.
Según se conoció, en el recorrido dos conductores se turnaban el volante. César cumplió con su trayecto, entregó el bus a su compañero y se dirigió al camarote para descansar, como lo hacía habitualmente. Sin embargo, ese descanso se convirtió en su sueño eterno.
La alerta se dio al llegar a la terminal de Maicao, cuando su compañero notó que César no se había levantado para asumir el relevo. Tras tocar la puerta del camarote en repetidas ocasiones y no obtener respuesta, decidió abrirlo, encontrándose con una escena desgarradora: el conductor yacía sin vida, en silencio, mientras dormía.
De manera preliminar, se presume que la muerte habría ocurrido por un paro cardíaco. La noticia ha generado profundo dolor y consternación entre familiares, amigos y compañeros de trabajo, quienes hoy lamentan la partida de un hombre que salió de su hogar a cumplir con su labor y no regresó a casa.
La rutina de un viaje más terminó convirtiéndose en una profunda tragedia para el gremio transportador. Un conductor de un bus afiliado a la empresa Copetran fue hallado sin vida en la noche de este domingo, al interior del camarote del vehículo número 12394, que cubría la ruta Bogotá–Maicao.
La víctima fue identificada como César Clavijo, oriundo de Bucaramanga, ampliamente conocido entre sus compañeros como “Care e Piña”, un hombre apreciado en el gremio por su compañerismo y trayectoria en las carreteras del país.
Según se conoció, en el recorrido dos conductores se turnaban el volante. César cumplió con su trayecto, entregó el bus a su compañero y se dirigió al camarote para descansar, como lo hacía habitualmente. Sin embargo, ese descanso se convirtió en su sueño eterno.
La alerta se dio al llegar a la terminal de Maicao, cuando su compañero notó que César no se había levantado para asumir el relevo. Tras tocar la puerta del camarote en repetidas ocasiones y no obtener respuesta, decidió abrirlo, encontrándose con una escena desgarradora: el conductor yacía sin vida, en silencio, mientras dormía.
De manera preliminar, se presume que la muerte habría ocurrido por un paro cardíaco. La noticia ha generado profundo dolor y consternación entre familiares, amigos y compañeros de trabajo, quienes hoy lamentan la partida de un hombre que salió de su hogar a cumplir con su labor y no regresó a casa.

