Maicao despide hoy a Emperatriz Chinchilla Cadena, una mujer de 65 años cuya historia quedó profundamente ligada a La Guajira, tierra a la que llegó siendo apenas una adolescente y donde construyó su hogar, formó su familia y vivió gran parte de su existencia entre Maicao y Riohacha.
Emperatriz era oriunda de Guamal, Magdalena, pero llegó a La Guajira cuando tenía alrededor de 15 años. Desde entonces comenzó una vida marcada por el esfuerzo, la familia y la decisión de echar raíces lejos de su lugar de nacimiento, hasta convertir este departamento en su segunda tierra.
Contrajo matrimonio con Jorge Pérez Cuan, con quien formó una familia y tuvo a sus dos hijas, Marian y Dayana Pérez Chinchilla. Con el paso de los años, la vida le entregó además la alegría de convertirse en abuela de cinco nietos, quienes ocuparon un lugar especial en su corazón y se sumaron al amor que siempre sintió por sus hijas.
Una vida construida alrededor de su familia
Quienes estuvieron cerca de Emperatriz conocieron en ella a una madre dedicada, de esas que hacen de la familia una parte fundamental de su existencia. Desde el comienzo de la maternidad acompañó a sus hijas con cariño, entrega y una presencia que permaneció a lo largo de los años.
Con el paso del tiempo, las circunstancias de salud hicieron necesario que recibiera compañía y atención constante. Durante esa etapa contó especialmente con el cuidado de una de sus hermanas, quien permaneció a su lado y asumió con dedicación ese acompañamiento cuando Emperatriz ya no podía valerse completamente por sí misma.
Ese respaldo familiar se convirtió en una expresión de cariño en sus últimos años, mientras sus hijas, nietos y demás seres queridos continuaban rodeándola de afecto y manteniendo vivo ese vínculo construido durante toda una vida.
Sus hijas y nietos fueron parte de su mayor alegría
La maternidad ocupó un lugar central en la historia de Emperatriz. Sus dos hijas fueron parte esencial de su vida y con ellas compartió momentos, enseñanzas y recuerdos que hoy adquieren un significado todavía mayor.
A esa felicidad se sumaron posteriormente sus cinco nietos, quienes trajeron nuevas razones para sonreír y ampliaron la familia que había comenzado a construir décadas atrás.
Para quienes hoy lamentan su partida quedan las conversaciones, los encuentros familiares, las celebraciones y todos esos momentos cotidianos que terminan convirtiéndose en los recuerdos más valiosos cuando alguien querido ya no está físicamente.
Más de cuatro décadas vinculada a La Guajira
Aunque nació en Guamal, Emperatriz pasó más de 40 años de su vida en La Guajira. Maicao y Riohacha fueron escenarios de buena parte de su historia personal y familiar, lugares donde hizo amistades, vio crecer a sus hijas y consolidó relaciones que permanecieron con el paso del tiempo.
Su fallecimiento ocurrió en Maicao, ciudad donde familiares, amigos y allegados se reúnen para darle el último adiós y acompañar a quienes hoy sienten de manera más cercana su ausencia.
Emperatriz Chinchilla Cadena llegó muy joven a La Guajira y terminó haciendo de esta tierra gran parte de su vida. Hoy deja en sus hijas, nietos, hermanos, familiares y amigos una historia construida durante décadas y el recuerdo de una mujer que encontró en la familia uno de sus mayores motivos para seguir adelante.
Maicao la despide, mientras su memoria permanecerá en cada uno de quienes compartieron con ella el camino recorrido desde aquella joven que llegó a La Guajira hasta la madre y abuela que hoy deja una profunda huella en su familia.

